Icono de los Picos de Europa
El Picu Urriellu, conocido también como Naranjo de Bulnes, es una de las montañas más emblemáticas de la península ibérica y uno de los grandes símbolos del alpinismo en España. Con 2.519 metros de altitud, se alza en el macizo central de los Picos de Europa, dentro del concejo de Cabrales y del Parque Nacional.
Su silueta inconfundible —una torre de caliza casi perfecta— se eleva sobre la Vega de Urriellu, una cubeta de origen glaciar situada a los pies de la montaña donde se encuentra el refugio del mismo nombre. La forma aislada del Picu y la verticalidad de sus paredes lo convierten en una de las montañas más reconocibles de toda la cordillera Cantábrica. Sus cuatro caras presentan grandes paredes verticales, entre las que destaca especialmente la cara oeste, una impresionante muralla de más de 500 metros de desnivel que ha convertido al Urriellu en uno de los grandes escenarios de la escalada en roca en Europa.
Aunque no es la cumbre más alta del macizo —distinción que corresponde a Torrecerredo (2.650 m)—, su forma singular, su historia y su importancia en la evolución del alpinismo lo han convertido en una montaña de referencia para generaciones de montañeros.
Los orígenes del alpinismo en el Urriellu
La historia moderna del Picu Urriellu comenzó el 5 de agosto de 1904, cuando Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós y el pastor de Caín Gregorio Pérez “El Cainejo” lograron alcanzar por primera vez su cumbre por la cara noreste. Aquella ascensión marcó uno de los hitos fundacionales del alpinismo en España. Dos años después, en 1906, el geólogo y alpinista Gustavo Schulze realizó la segunda ascensión y utilizó clavijas de hierro durante el descenso por la cara sur, uno de los primeros usos documentados de este tipo de material en la escalada en España.
A partir de entonces, el Urriellu comenzó a atraer a escaladores de distintos lugares, iniciándose una larga historia de aperturas de nuevas rutas que, con el tiempo, convertirían a esta montaña en uno de los grandes referentes de escalada de la península.
Los guías de Cabrales y la apertura de nuevas rutas
Durante las primeras décadas del siglo XX, los habitantes de los pueblos cercanos desempeñaron un papel fundamental en la historia del Urriellu. Entre ellos destaca Víctor Martínez, natural de Bulnes, quien abrió en 1924 una nueva línea por la cara sur que llevaría su nombre. Sus hijos, Alfonso y Juan Tomás Martínez, continuaron ese legado y en 1944 abrieron la conocida Directa de los Martínez, una variante que permite acceder de forma más directa a la terraza central de la cara sur. Con el tiempo, esta ruta se convirtió en el itinerario más frecuentado de la montaña y permitió que miles de escaladores alcanzaran su cumbre.
En la actualidad, el Urriellu cuenta con decenas de vías de escalada abiertas en sus diferentes paredes y sigue siendo un referente internacional para montañeros y escaladores.
El refugio de Vega de Urriellu
A los pies del Picu se encuentra el Refugio de Vega de Urriellu, inaugurado en 1954 coincidiendo con el cincuentenario de la primera ascensión. Su construcción supuso un importante impulso para el desarrollo del alpinismo en el macizo central de los Picos de Europa.
Hoy el refugio continúa siendo uno de los puntos de referencia de la alta montaña cantábrica y un lugar de encuentro para quienes se acercan a este paisaje excepcional.
